¿Quién tiene la autoría del proyecto, el cliente con su idea o el arquitecto que interpreta?


Resumen:
Este post nace de una discusión que he presenciado entre varias personas de diferentes formaciones, y he notado su disconformidad en lo que respecta al reconocimiento en el trabajo interdisciplinario de gestación de una idea para la producción de un diseño.

La disputa:
Lo he trasladado al campo de la arquitectura ya que creo que es un tema bastante interesante, no solo para debatir sino también para comprender al cliente como un ser involucrado en la gestación del proyecto, o como una estrategia de marketing de mimar al cliente tan pretendido por los profesionales.

Voy a tratar de aclarar un poco más. Ciertos clientes cuando demandan un trabajo ya sea de diseño o de arquitectura, y son ellos los que formulan la idea de lo que desean, en pocas palabras describen su necesidad mediante alguna técnica descriptiva, algunos creen que se les debería otorgar el crédito como autores del proyecto arquitectónico, y que los arquitectos deberían permanecer como técnicos de la construcción, no así como autores del proyecto, porque son ellos los que han visionado la forma que desean su proyecto.

la imposibilidad del arquitecto de instalar nuevos comienzos en el día a día, y la práctica de una arquitectura que cristaliza acríticamente la realidad socio política del momento

Un poco de lógica:

El diseño en la arquitectura  es muy subjetivo, y está inserto en la vida de todo ciudadano, por tanto la tarea del arquitecto se hace más difícil desde la germinación hasta la argumentación de la idea arquitectónica, y lo lleva a desarrollar una arquitectura basada en modas de estilos formales y estructurales demandada por la sociedad.

Como anunció Rem Koolhaas sobre “la imposibilidad del arquitecto de instalar nuevos comienzos en el día a día, y la práctica de una arquitectura que cristaliza acríticamente la realidad socio política del momento”, el resultado de esto, no solo hace que se desvalorice la tarea del arquitecto en la sociedad, sino que da pie, para que cualquier ciudadano crea que puede realizar el trabajo del arquitecto ya que no es más, que un simple multiplicador de formas.

¿Si viviéramos toda la vida dentro de un hospital, nos creeríamos casi médicos, y cuestionaríamos dicha labor con mucho aire de suficiencia? No verdad, creo.

El cliente:

Estos son algunos ejemplos de casos de relación y creación entre cliente y arquitecto/a al momento de demandar un anteproyecto:

  1. “esta el cliente que desea algo parecido a lo que vio en una revista…”,
  2. “o al que le gusta tal casa y quiere algo similar …”,
  3. “o el que desea una vivienda como la de la foto adjunta…”
  4. “o el que viene con el programa en una servilleta, y una idea formal en mente…”
  5. “o está el otro más involucrado que quizás se animó y bocetó una forma abstracta…”,
  6. “o el que tiene conocimientos adquiridos por su entorno o formación, y nos trae un boceto bastante acabado de la forma y programa que desea materializar…”

El desafío aquí es, ¿a cuál de todos estos reconocemos como autor o ideólogo, y nos mantenemos como técnicos capacitados de a hacer viable esa idea?

Alguna posible solución al conflicto:

Una opción que podría utilizarse como argumento válido para que el cliente se sienta apreciado o reconocido como autor, es la manera en la cual formula su necesidad, como el caso 6 antes citado, sin necesidad de ponernos muy puntillosos quizás ahí podríamos adjudicarle la autoría y reconocer a este cliente como creador, y a nosotros como constructores de su idea. Sabiendo lógicamente que legalmente no es posible otorgar los derechos de autor, y aquí nuestra ética juagaría un papel preponderante.

El cliente por lo tanto notaría nuestro aprecio, (importante estrategia de marketing) y se sentiría muy satisfecho con nuestro trabajo, eso sí, siempre y cuando esta idea que formula se inserte correctamente en el campo de las soluciones arquitectónicas posibles que brindaría tal circunstancia, sino sigo repitiendo como dijo Artigas “no venderé mi patrimonio al bajo precio de la necesidad”.

Aquí dejaríamos sentado, si fuese viable su idea, que el cliente es el creador del proyecto y nosotros los constructores, bajo un documento irrefutable que sería el boceto que nos entregó en propias manos.

De aquí también me surgen muchas otras situaciones, como la relación entre el Arquitecto y el Visualizador Renderista, o el Arquitecto y el Constructor, o mas allá el Artista que trabaja on-demand.

No quiero que se mal entienda el post como ”la única solución”, sino que intenté buscar una salida que creo nos beneficiaría a todos profesionalmente en el campo de la relación profesional-cliente.
Espero sus comentarios a favor o en contra, o alternativas que se les ocurren.

Nicolás Morales
Para www.arquitectos.com.py