En los pasillos de la Cámara de Diputados “se escuchaba a gritos” que los empresarios del transporte y las bancadas de los partidos PLRA, ANR y Unace ya habían “arreglado” el rechazo al proyecto de financiación del metrobús, según el relato que varios funcionarios de la cámara dieron en forma anónima a E’a.

La diputada liberal Blanca Lila Mignarro fue la que ayer declaró públicamente, a través del diario Ultima Hora, que el líder de su bancada, el diputado Hugo César Capurro, le dijo que antes de la plenaria, en la que se resolvería el proyecto del metrobús -el jueves pasado-, iba a realizarse una reunión con empresarios del transporte. La sorpresa de la diputada fue grande -relata ella- cuando, habiendose acordado formalmene en su bancada el apoyo a la aprobación del metrobus, la mayoría absoluta de sus colegas salió votando en contra.

Lo que ocurrió en una de las bancadas del PLRA, también ocurrió en las bancadas oviedista y colorada, pero con menos presión, ya que el gobierno liberal de Franco presionó a los diputados de su partido apoyaran la aprobación del préstamo para el metrobús.

Según las informaciones recogidas ayer por este medio, mediante entrevistas telefónicas con varios funcionarios de la Cámara Baja, “días antes de la plenaria del jueves ya estaba resuelto” que el proyecto que permitiría el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sería rechazado.

Una de las fuentes entrevistadas describe que “los líderes de las bancadas de la ANR, el PLRA y el Unace operaron o cumplieron la función de enlace” entre los diputados miembros de estas bancadas y los empresarios del transporte público “para llegar a un acuerdo monetario. Esto se escuchaba a gritos en los pasillos”. En este caso, los diputados líderes que cumplieron este papel habrían sido Hugo César Capurro (Bancada A – PLRA), Luis Gneiting (Bancada C-ANR), Magdaleno Silva (Bancada A -ANR), Atilio Penayo (Bancada B- ANR); César Garcete (Multibancada- PLRA), y Gustavo Mussi (Bancada- Unace)

“Los líderes de estas bancadas tuvieron mucho trabajo en las semanas antes de la plenaria donde se resolvería el tema, porque tenían que negociar los montos que los empresarios deberín desembolsar para satisfacer lo que los diputados querían…”, nos comentó el secretario de una de las bancadas.

Otra fuente narró que “el problema que los líderes de bancadas debían resolver eran los montos muy altos que varios diputados exigían para dar su voto por el rechazo” del proyecto de metrobus, dinero que los empresarios decían no poder satisfacer. Otra dificultad era, según otro funcionario, la necesidad de actuar “sin que se filtre a la prensa las negocaciones para acordar el soborno…”.

En lo que coincidieron todos nuestros entrevistados es que “la compra de votos para la aprobación o rechazo de determinados proyectos es normal aqui en Diputados”.

Fuente EA

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