La Cámara Paraguaya de la Industria de la Cerámica (CPIC) lamenta las pérdidas generadas en el sector a causa de la baja ejecución presupuestaria de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat) y el uso de materiales importados en las construcciones, ya que en lugar de generar trabajo “se envía nuestra riqueza al exterior”.

El presidente del gremio, Heriberto Rodas, y los directivos César Ayala y Soledad Pereira vinieron ayer a nuestra redacción para advertir sobre las licitaciones que está convocando Senavitat para construir viviendas con materiales importados, así como el uso de casas prefabricadas en los planes sociales, en detrimento de la industria nacional.

Mientras el Ministerio de Industria y Comercio capacita a obreros del sector cerámica para que se inserten al mercado, Senavitat pide el uso de techo de chapas trapezoidales en las licitaciones para construcción de viviendas sociales de Central y Villa Hayes, en lugar de tejas, que se fabrican en las olerías locales y emplean a miles de compatriotas.

“Evidentemente no hay voluntad de cumplir la promesa del Presidente (de la República, Horacio Cartes). El discurso es erradicar la pobreza a través del trabajo digno, sin embargo, en vez de que la riqueza se quede en el país, mandan al exterior. Es un contrasentido. Es una pena, pero este ministro (por Francisco Knapps, de Senavitat) va a hacer fracasar al Gobierno”, señaló Rodas.

Ayala explicó, por su parte, que las chapas de referencia se usan normalmente en casas de emergencia, porque solo duran tres a cuatro años y “no son viviendas dignas”, en cambio, la teja de cerámica fácilmente dura dos generaciones. “Me pregunto si el técnico que planificó esto tiene techo de chapa en su casa”, señaló.

Pereira indicó a su vez que las casas con techo de chapa “son un horno”, sobre todo en nuestro país, en el que hay calor casi todo el año y “en verano sería insoportable”.

En otro orden, los directivos de la CPIC recordaron que el Gobierno Nacional prometió la construcción de 29.000 viviendas en este año y que por eso, las empresas del sector realizaron inversiones para aumentar su producción; sin embargo, ahora las firmas están sobrestockadas, apuntaron, con una caída en las ventas del 40%.

Algunas olerías “envían a descansar” a sus empleados, porque hay poco trabajo y según lo explicado, hasta llegan a malvender mercaderías “al menos para empatar”, ya que en los últimos ocho meses se verificó una fuerte “parada en el sector”.

Como Senavitat no llegó siquiera a las 2.200 soluciones habitacionales a la fecha, “da la impresión de que quieren aumentar esa construcción de cualquier forma”, apuntó Rodas.

Para Ayala, el ministro Knapps “no es el líder que va a la acción, que es lo se necesita para dinamizar” el sector de la construcción.

En tal sentido, Pereira subrayó que tras las inundaciones, creció la demanda de viviendas y que si Senavitat no puede con lo básico de ejecutar eficientemente su presupuesto del año, cómo hará para responder a esta necesidad, se preguntó.

Teja local vs. chapa foránea

La durabilidad es la principal característica de la teja, según los ceramistas, ya que puede durar hasta 100 años, mientras que la chapa, máximo cinco.

El aislamiento térmico y acústico es otra “bondad” del producto local, ya que con nuestro clima tropical las chapas son “brutalmente calientes” y, cuando llueve, el ruido es insoportable.

Además, la cerámica no se prende con el fuego y en general, tiene alta resistencia, porque se trata de un material “de primera calidad, que en algunos países, es artículo de lujo”, según se explicó.

Fuente ABC

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