El arquitecto y docente sostiene que la capital es un caos a nivel de tráfico y ve al proyecto metrobús como el puntapié para solucionar embotellamientos. También defiende la teoría de densificar la ciudad y recuperar los espacios públicos.

 

Ricardo Meyer, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), hizo una pausa en sus labores diarias y recibió en su despacho a ÚH. Sereno y reflexivo, habla de la realidad urbana, la falta de obras y el problema de tránsito que padece Asunción.

–¿Cuál es la preocupación en torno al crecimiento de las ciudades?

–Es una preocupación que viene desde hace mucho tiempo. Nos preocupa que nuestras ciudades tengan un crecimiento tan desordenado, sin mucha planificación y expuesta en el mayor de los casos a la especulación inmobiliaria.

–¿Asunción es la que más preocupa?

–Asunción está colapsada en el aspecto tránsito; caos suena fuerte, pero es la realidad. Es impensable que te tome tres horas por día ir desde casa al trabajo. La ciudad tiene serios problemas de abastecimiento, movilidad, desagües y de infraestructura vial.

–¿Qué se puede hacer para salir del caos?

–Hay que repensar la ciudad. Asunción no puede seguir creciendo desordenadamente. Hay que densificar la ciudad, devolverle la vida al microcentro, mejorar el transporte público, convertir estructuras ociosas en espacios públicos, debemos sacarle la agresividad a la ciudad.

–¿El metrobús podría haber sido una de las salidas?

–Desde la Facultad de Arquitectura sacamos un comunicado donde demostramos nuestro apoyo al metrobús. Pensamos que podría haber sido un elemento dinamizador de la conectividad de la ciudad. Iba a posibilitar la salida de las calles de un montón de ómnibus y autos que están saturando todo, además de reconvertir el microcentro y ejecutar mejoras urbanas en todo su trayecto.

–En ese comunicado también hablaba de proyectos desechados, basados en meras especulaciones.

–En ese caso nos referíamos al metrobús, que en base a supuestos, que iba a dejar a gente sin trabajo y de problemas con algún sector, se desechó parcialmente el proyecto. Esto debe ser un trabajo científico, basado en datos y cifras sobre la cantidad de beneficiados, no en posiciones políticas y especulativas.

–Es decir, los políticos improvisan las decisiones…

–Acá se van como apagando incendios permanentemente. Acá explotó un problema, vamos a solucionar ese problema. No se piensa con antelación, las autoridades no se asesoran. Todos somos conscientes de que falta un transporte público eficiente y más espacios públicos, pero se traban las decisiones.

–¿La ciudad que tenemos es producto de esa improvisación?

–La ciudad es el reflejo de la sociedad, es la proyección de una cultura sobre un territorio y eso es lo que somos. Asunción hoy día es el reflejo del desorden y la desigualdad de nuestra sociedad.

–¿Falta más presencia municipal o estatal para remediar eso?

–Hay dos caminos para que Asunción deje de ser agresiva: la educación y la sanción. Por un lado, se debe educar desde niño, y, por otro lado, se debe ser rigurosos dentro del marco jurídico vigente. Tenemos que mejorar nuestra cultura para que mejore nuestra ciudad. No puede ser un espejismo, un invento artificial y decir ′vamos a ser todos felices′. Tiene que haber un nivel de convivencia y respeto.

–¿Es necesario rediseñar la ciudad?

–La ciudad fue creciendo orgánicamente, nace, se desarrolla y puede morir si no se solucionan sus problemas. Nosotros planteamos densificar la ciudad, concentrar en determinados sitios mucha cantidad de gente, eso posibilitaría que la gente viva cerca de su trabajo, camine o use el transporte para viajes cortos y mejorar así su calidad de vida. Falta más planificación.

–¿Qué pasó con el microcentro capitalino?

–Y bueno… (hace una pausa, toma un sorbo de mate) creo que es necesario una rehabilitación de los patrimonios históricos. El microcentro fue descuidado, la falta de planificación hizo que la gente se mude fuera de Asunción, y donde va la gente van las inversiones y los negocios. Es muy necesario volver a densificar el microcentro para devolverle la vida.

–¿Cómo se logra eso?

–Asunción tiene un promedio de 45 habitantes por hectárea cuando cualquier ciudad del mundo medianamente sostenible tiene que tener de 300 a 400 habitantes por hectárea La densificación solo se logra con edificios de altura, que de paso ayudará a Asunción a aumentar sus recaudaciones.

–¿Cómo se da el mejoramiento de la recaudación?

–Si yo tengo un edificio donde viven 40 familias, voy a cobrar 40 impuestos y si tengo una casa voy a cobrar solo un impuesto, así hasta los costos operativos de la ciudad disminuyen. Hay que saber que de lo contrario es impensable que actualmente Asunción sea una ciudad que tenga sus veredas en orden, calles sin baches o más obras de envergadura si no hay recaudación.

–¿Hay espacio físico en Asunción para obras de gran magnitud?

–Siempre hay, aparte existen mecanismos legales que permiten la compra de lugares necesarios, las expropiaciones con fines sociales, por ejemplo. El problema de nuestra ciudad es que creció sobre una trama colonial y estamos en el siglo XXI y las calles y distancias siguen siendo las mismas, y lo peor de todo es que los loteamientos siguen repitiendo el mismo patrón.

–¿Por ejemplo?

–Hacen casas de 12×3, calles estrechas, que cuando yo necesito generar una infraestructura de gran envergadura para solucionar un problema de transito o conectividad a veces me tropiezo con el problema del espacio físico. Falta mayor control en ese sentido.

–¿Cuál es la proyección futura para Asunción a nivel urbano?

–Asunción es la única ciudad que no crece en Central. Del 92 al 2002 creció 30.000 habitantes. Debemos empezar ya con las obras y la densificación de la ciudad, porque de lo contrario Asunción va ir desapareciendo.

Fuente Ultima Hora

Caos suena muy fuerte, pero es la realidad (…) Asunción tiene serios problemas de abastecimiento, movilidad, de desagües y de infraestructura vial.

Esto (metrobús) debe ser un trabajo científico, basado en datos y cifras sobre la cantidad de beneficiados, no en posiciones políticas y especulativas.

DEL MUNDO EMPRESARIAL AL ÁMBITO UNIVERSITARIO

Ricardo Meyer se recibió en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) en el año 1982. Tres años después presentó su tesis y empezó a ejercer de manera privada.

Creó una empresa propia de arquitectura, la que permanece cerrada desde el 2006, cuando fue electo decano de la misma facultad que le vio recibirse.

El año pasado fue reelecto como máxima autoridad de Arquitectura UNA, cargo que ejercerá hasta el 2016.

Meyer, quien asegura que nunca descuidó su rol de marido y papá, realizó una

especialización en Córdoba sobre rehabilitación de poblados históricos.

Al mismo tiempo de ejercer como decano, actualmente se encuentra realizando una maestría en restauración y patrimonio histórico.

Participó de varios proyectos en conjunto con el Estado sobre recuperación de patrimonios históricos.

Meyer mencionó que más allá de formar profesionales, en la Facultad de Arquitectura UNA, la misión es formar personas con ética y liderazgo.

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