Sensibilizar desde el espacio.


La humildad o la soberbia, como dijo un gran músico, la humilad se pierde y se lleva a la creatividad, aunque el soberbio también es perfeccionista, puede ser sensible, narcisista, el camino que lleva a la seguridad de las personas, los valores, integridad, solidaridad, empatía, honestidad.

Pilares fundamentales de la arquitectura el entorno, la cultura, la historia, no el formalismo historicista, mal entendido, preocupación latente del consiente arquitecto/a, formalidades como las etiquetas paulistas sin desmerecer tal manifestación, las etiquetas minimalistas, las historicistas, iconos temporales, llenos de luz artificial.

Siguen habiendo discusiones y preocupaciones frente a esta arquitectura escenográfica que ha estado emergiendo a nivel mundial, la que dicta el mercado, la arquitectura vacía de concepto, sin reflexión, y llena de eslogan de fuegos artificiales, ideología de todas formas. Mientras el hombre se hace mas egoísta, mas individualista, mas narcisista, mas rico y mas pobre, mas excluido, mas diferente. Y la arquitectura… el arquitecto y el edificio… a veces la ciudad.

La ciudad…

La vivienda del pobre, del rico, del extranjero, del excluido, del diferente, del niño, de la niña, del padre y la madre, de la abuela, del abuelo, el tio, la tia, del campo, de la ciudad.

La ciudad…

Sensibilidad cimiento de empatía, de solidaridad, de arquitectura que explora los sentidos, sentidos de quién? Del arquitecto? Del cliente, de la familia del cliente, quien la vive, quién la siente, de quién es herencia?

Sensibilizar desde la arquitectura es posible? Solo el artista es sensible? La ciudad esta compuesta por personas o es un sistema sin sentidos?

Nicolás Morales
Para Workshop Marina Waisman
Reinventar la Crítica
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