El MOPC quiere gestionar, al menos, US$ 1.000 millones al año, de manera de acelerar la dotación de infraestructura al país, que sufre un tremendo atraso, afirmó ayer su titular, Ramón Jiménez Gaona, en la CAP.

El secretario de Estado admitió que el atraso histórico que tiene nuestro país en inversiones en infraestructura coloca al Paraguay entre los 10 países con la peor infraestructura del mundo, de acuerdo con la publicación del Foro Económico Mundial, de agosto del año pasado.

Dijo que esa dificultad no solo significa una inversión insuficiente en términos de cantidad, sino también el país ha fallado en cuanto a la calidad, a la capacidad de mantenimiento y hoy día enfrenta un déficit de US$ 20.000 millones.

El ministro admitió que este déficit no se resolverá en cinco años con un MOPC que vino invirtiendo menos de US$ 250 millones en los últimos 12 años (el promedio real está en US$ 178 millones por año, que no solo es claramente insuficiente para recuperar el déficit, sino también lo es para mantener en buen estado la infraestructura que hoy

existe).

Jiménez Gaona aseveró que también hay un aparato estatal que tampoco responde a las necesidades internas a la velocidad y con la transparencia con las que se debería desarrollar un país.

Agregó que, independientemente a la ley de las alianzas público-privadas, el ministerio está obligado a introducir un marco legal nuevo, que invite al sector privado a participar del desafío de construir infraestructura pública, con reglas claras, transparentes, aceleradas.

Sobre el punto, dijo que el Paraguay tiene otras herramientas, como una ley que fue promulgada en la misma época que la ley APP, que prevé proyectos con financiación de la empresa contratista, que como la primera también está en el tramo final de su reglamentación, y que el MOPC espera que esté los primeros días de marzo próximo.

“Tenemos asimismo la Ley de Concesiones, la de Leasing y de Fideicomiso. Es decir, son varias herramientas que nos deberían ayudar a promover la inversión privada en infraestructura pública”, dijo.

El secretario de Estado reconoció que, al mismo tiempo, el ministerio a su cargo necesita de una profunda transformación, para lo cual pretende iniciar una “revolución interna” que conduzca a una mayor capacidad de gestión, trabajando con absoluta transparencia, previsibilidad, tanto en la gestión como en las finanzas. “De nada sirve arrancar obras que no tengan el respaldo presupuestario para sostenerse en el tiempo y completarse de manera adecuada”, dijo.

Una ruta, cada 10 años

También criticó el actual sistema de contrataciones públicas, al que calificó de “muy lento”, aunque no es “el único culpable” de la situación. Sobre el punto, comentó que desde el momento que se llama a licitación para la construcción de una ruta en el Paraguay, hasta que esté totalmente terminada y pagada, está tardando en promedio ¡de 10 años! “Donde el proceso de aprobación del Parlamento de un convenio de préstamo (con alguna entidad multilateral) lleva, en promedio, 900 días (casi tres años), generando mayores costos y modificaciones que finalmente deben ser afrontados con recursos del Tesoro nacional, que también tiene otras demandas y dificultades propias”, lamentó el secretario de Estado.

Fuente ABC

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