Otra raya mas al tigre.


Nos desayunamos en este primer mes del año con este nuevo artefacto urbano en la ciudad de Luque, más allá que desconocemos las condiciones de su origen, si hubo o no concurso de anteproyectos (creemos que no), se sigue desperdiciando dinero en mamotretos que reflejan la poca cultura y sentido común de nuestra sociedad.

Por un lado esta más que comprobado que estos viaductos peatonales no se usan, porque recorren 7 veces más distancia que un cruce directo. En el mejor de los casos se han diseñado como plazas lineales con vegetales que no solo cumplen la función de cruce, también sirven de recreo, de lugares de ocio para enamorados, miradores para calmar los ánimos y mejorar la tolerancia social.

El ñanduti tan popular como el arpa, la chipa o el terere en Paraguay, se han transformado en símbolos de orgullo de nuestra cultura, y los vemos replicados en diferentes situaciones, la mayoría en representaciones kitsch, no lo digo peyorativamente, el saber popular es una manifestación espontánea empírica y honesta, y no hay critico que pueda descalificar sin rayar el fascismo.

Ahora bien, diseñar un artefacto urbano como éste requiere una formación técnica, terciaria, urbana, de excelencia, por tanto existe un conocimiento previo, una mínima salpicadura de cultura y educación.

La arquitectura que aporta a la sociedad no puede ser una copia literal de símbolos culturales de lo contrario las ciudades se convertirían en Las Vegas, la arquitectura debe ser apropiada al clima, a la economía, a la ciudad, a los materiales locales por ecología, economía, la arquitectura es el testimonio de una época, de una cultura, debe ser contextual y armónica con el entorno donde se implanta, justamente en este contexto casi natural de lo poco que queda próximo a nuestra capital, debería pasar desapercibida, elogiar al silencio y a la armonía natural, y además se sigue dando importancia al automóvil, para que no frene, todas soluciones que responden a un urbanismo ingenieril escueto y fracasado, hasta cuando?

Esta intervención, pesada, ególatra, inútil, además literal, sin ninguna intención de ingenio por el mensaje, por el ejercicio de abstracción, o por la búsqueda conceptual, por un aporte a la ingeniería o arquitectura, quizás si este puente se solucionaba estructuralmente mediante un análisis de los esfuerzos de tracción y compresión de los tejidos del ñanduti, o si el tejido estructuralmente generaba un espacio urbano de sombra autoportante además de resolver la función urbana.

Hablando en cristiano, por ejemplo, no es lo mismo una mujer con una prenda erótica semi opaca, que induce a la imaginación, a la intriga, que llama la atención en esa búsqueda de la belleza, que otra que no deja nada a la imaginación, desnuda literalmente, chabacana, vulgar, ordinaria, con todo respeto al feminismo.

Esta solución formal, cosmética, literal, superficial de este artefacto urbano, con estampados de ñanduti al mejor barroco, en esta coyuntura que además de inútil y superfluo, denota una simpleza que no aporta nada a la ciudad ni a la cultura ni a la ingeniería ni a la arquitectura paraguaya, todo lo contrario, un mamotreto chabacano, vulgar, literal que se cocina en 4 paredes y con un presupuesto dudoso, otra raya más al tigre.

Nicolás Morales Saravia

Arquitecto y Docente FADA UNA

@bioconsarquitectos