El abandono de los edificios asuncenos de valor histórico motivó a los arquitectos Natalia Antola y Christian Ceuppens a colocar llamativos carteles en las fachadas. “Salvame”, “Vivime”, “Respetame”, “Quereme” y “Arreglame” son las palabras utilizadas como protesta positiva a fin de llamar la atención de la ciudadanía.

El eco del silencio retumba en el interior vacío de aquellos deshabitados caserones que resisten a pesar del abandono. En Asunción, ciudad colonial de casi 500 años, la conservación del patrimonio arquitectónico es un déficit comprobable a simple vista al recorrer las calles céntricas. En ambos lados de las veredas, se observan artísticos edificios de estilo que se caen a pedazos sin que las autoridades encargadas de la protección patrimonial se ocupen de salvarlos. Ante la permisividad comunal y el desinterés ciudadano, aparecen personas que recurren a creativas fórmulas para llamar la atención sobre el grave deterioro de las casas antiguas. Y es así que los arquitectos Natalia Antola y Christian Ceuppens pensaron en la original idea de colocar carteles con leyendas humanizantes frente a varias construcciones localizadas sobre la calle Oliva, desde Colón hasta EE.UU. “Es un reclamo positivo que pretende llamar la atención de las autoridades y ciudadanía en general sobre la importancia de preservar el patrimonio artístico e histórico. En su mayoría estas casas son propiedades privadas, pero forman parte del patrimonio de la ciudad y deben ser preservadas en mejores condiciones”, explica Natalia Antola.

Fuente ABC

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