«Nadie puede estar sin hacer nada», asegura una de las voluntarias del grupo de arquitectos que dona su tiempo, conocimiento y manos para ayudar a los damnificados por las inundaciones, en este primer paso con la construcción de un puente en la Chacarita.

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Es el Centro Comunitario de la Chacarita donde trabajan los arquitectos voluntarios del grupo Aqua Alta. ¿Quiénes son? Profesionales que unieron conocimientos para la primera participación de Paraguay en la Bienal de Venecia, específicamente con el proyecto Aqua Alta.

Particularmente este proyecto no tiene mucho que ver con aquella obra, simplemente todos coinciden en las ganas de ayudar. «Somos entre 10 a 15 arquitectos que trabajan cada uno en sus estudios u obras y que luego se hacen de tiempo para ayudar» comenta Miky González, arquitecto voluntario quien resalta: «Lo importante es solucionar el problema, no importa quién ni cómo».

En esta ocasión el grupo de arquitectos llamó a la Pastoral Social Arquidiocesana para saber en qué podían ‘dar una mano’. Anteriormente ya habían participado en la construcción de refugios temporales para los indígenas en las plazas, en plazas comunitarias y otros proyectos que solucionan de alguna manera problemáticas sociales. «Siempre vemos los elementos con los que se cuenta y vemos cual es la primera necesidad», dice Sonia Carísimo otra voluntaria organizadora de este proyecto.

Entre martillazos, sonidos de sierras e indicaciones de organización Sonia comenta que en esa reunión con la Pastoral, donde también participó la gente de Techo, surgieron tres principales necesidades; lo más urgente un puente, luego baños y posteriormente refugios.
Aislados

Los barrios afectados se encuentran en la parte baja del Parque Caballero, donde los habitantes de dos barrios se juntaron en un refugio y, luego de subir las aguas, su único puente quedó destruido. «Con el puente harían en 50 metros, lo que hoy hacen en una hora y media», explica Sonia y agrega un mapa visual que incluye el camino que hoy están haciendo los damnificados. «Están atrás del Parque Caballero y hoy para llegar al parque deben ir hasta Artigas para volver hacia el parque, porque los niños van a la escuela que se encuentra en la parte alta del parque. Por otro camino van hasta el puerto para volver al parque».

Puente Flotante

«Tratamos de ser lo más prácticos posible, ver que elementos se pueden conseguir y en base a esos materiales hacer algo que funcione y que sea lo más duradero posible», comenta González quien luego va a ayudar con algunas maderas y deja a Sonia con las especificaciones del puente que está compuesto por dos tipos de estructuras.

«La primera aproximadamente de 25 metros y después nos meteríamos como en una callejuela de otros 25 metros. De ancho, para que la estructura sea estable tiene 2,40 metros, pero la pasarela es de 1,20 metros», explica. «Creemos que va funcionar bien, pasó las pruebas en una piscina donde nosotros mismos caminamos», afirma.

Materiales. En este caso se manejan con módulos estandarizados y repetitivos, trabajaron un día entre cálculos y pruebas, y lograron un prototipo resistente y duradero hecho con tanques de plástico, puntales de madera de 3×3 pulgadas. Los mismos que el gobierno está dando a los damnificado, palets y elementos de unión.

Los integrantes del grupo, más alumnos de arquitectura de la UCA y UNA, e incluso algunos habitantes de los barrios afectados trabajaron en conjunto durante toda la semana y tienen como objetivo el de colocar el puente terminado ya este fin de semana. Por el momento ya tienen todos los elementos y manos necesarias. «Para un futuro vamos a volver a hacer una convocatoria para nuevos voluntarios sobre todo para los refugios», comenta Sonia.

Más por hacer

Los voluntarios de Techo se encuentran realizando un censo para conocer las necesidades en todos los refugios; cuántos refugios hay, cuántas familias y cuál es la necesidad más urgente. «Una vez que terminemos el puente, veremos esos resultados y en base a eso decidiremos donde ponermos a trabajar», dice Sonia, que añade que lo realmente importante es construir refugios. Además de ya tener pensados prototipos de baño, incluso sin red cloacal cercana que es la realidad de muchos, según la voluntaria.

«Nos interesa mucho la parte urbanística, no queremos poner los refugios en cualquier parte y con cualquier orden, los damnificados también necesitan un lugar digno», manifiesta Sonia. Aún no cuentan con un diseño final para los mismos, pero explica que ya probaron con uno hecho completamente de palets -material reciclado que se consigue como donación-. «Son como bóvedas de palets, aún no definimos el tamaño, dependería de cada situación. Preferimos, por tratarse de emergencia hacer grandes refugios para varias familias en vez de varias casitas pequeñas», resalta.

En la situación que estamos viviendo actualmente con miles de damnificados por la crecida del río Paraguay, como dijo la entrevistada, «nadie puede estar sin hacer nada». Por de pronto, los arquitectos no piden nada a cambio lo único que necesitan es tener un espacio donde poder ensamblar los prototipos con luz eléctrica, un techo, y un poco de seguridad.

Ayudemos con lo que podamos, siempre habrá mucho por hacer, mucho por ayudar.

Fuente: ejempla

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