La seguridad urbana es responsabilidad de la municipalidad.


Falta poco para las elecciones municipales en Paraguay y el foco está dirigido a los candidatos de la oposición principalmente, la situación de pandemia COVID-19 despertó a muchos ciudadanos que generalmente no se involucraban en el desarrollo de su ciudad, los apolíticos, indiferentes o neófitos, a interesarse por las propuestas de los candidatos.

Además de los problemas básicos que incrementó la pandemia, económicos, sociales, salud y educación, se confirmó la importancia de una ciudad digna, de una ciudad viva, de una ciudad con espacios públicos decentes y equidistantes, con veredas amplias accesibles y continuas, sin contaminación del aire, sonora, visual, una ciudad para salir y distraerse, hacer deporte, andar en bicicleta, caminar al aire libre, sobre todo una ciudad segura.

Según las últimas encuestas 2021, la mayor preocupación de los ciudadanos es la inseguridad, esto no se logra con peroratas de tolerancia 0, etc, desde un municipio se logra con inversión urbana.

América Latina es la región más violenta del mundo, y sus números son alarmantes. Ocho de los diez países con más homicidios en el mundo están en nuestra región, así como 47 de las 50 ciudades más violentas. Uno de cada tres adultos latinoamericanos considera el crimen y la violencia como el tema de mayor prioridad. (BID)

Latinoamérica experimentó en la década pasada uno de los mayores desarrollos económicos de su historia. El desempleo descendió de forma sostenida, 70 millones de ciudadanos salieron de la pobreza y el crecimiento agregado fue del 5,2% anual (CEPAL). Con la bonanza, la criminalidad también aumentó. Homicidios y robos alcanzaron tasas delirantes. La bienintencionada correlación menos pobreza-menos delito se refutó.

Los estudios muestran que la franja social rescatada de la pobreza durante la década no ha entrado directamente en la clase media, sino que tiene un pie dentro y otro fuera. Al menor vendaval puede volver al pozo, la pandemia COVID-19.

El desarrollo económico, por tanto, no ha creado una barrera fuerte frente al delito. Justo al revés. Las ansias de ropa de marca, celulares de última generación, coches, etc que no se materializan con malos empleos y sueldos bajos, conlleva mercados informales, mercado negro, sumado al crecimiento de drogadicción. (PNUD)

¿Cómo un municipio puede incidir en bajar estos índices?

Mejorar los parques y espacios públicos puede reducir los delitos en una ciudad, según un estudio de la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia. El mismo evidenció, cómo una política pública de mejoramiento e iluminación de parques y espacios públicos en la megaciudad colombiana, permitió bajar los delitos en los lugares intervenidos.

La “Teoría de las ventanas rotas”, desarrollada por James Q. Wilson y George Kelling en 1982, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad y el desorden son mayores.

En la práctica, si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí surgirá el delito. Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son lentamente abandonados por la gente, esos mismos espacios serán ocupados por los delincuentes.

Otra teoría que contribuye es el control social.

Consiste en que la presencia de más personas transitando por un espacio, disuade la conducta delictiva. En este sentido, el diseño de actividades convocantes en espacios públicos, canchas sintéticas, aparatos, juegos de niños, pistas de patinaje, y la iluminación pueden incentivar una mayor utilización de estos espacios por parte de la comunidad. Y mientras más ojos ciudadanos la seguridad aumenta.

Debemos ampliar este enfoque ingenieril totalitario que nos ha tutelado durante décadas, donde la principal inversión municipal se basa en: pavimentación de calles avenidas puentes viaductos…, a inversiones urbanas para el peatón.

Los municipios deberán priorizar el mantenimiento y desarrollo de todos los espacios públicos, renovar los parques de la ciudad para convertirlos en espacios más seguros y poder disfrutar de la recreación e integración familiar, con esto se contribuirá directamente en la seguridad del barrio, de los ciudadanos.

Nicolás Morales Saravia
Arquitecto y Docente FADA UNA
@bioconsarquitectos